prueba de esfuerzo

Prueba de esfuerzo en SANTANDER

Conoce la importancia de realizar una Prueba de Esfuerzo en Santander gracias a Losada y Asociados.

Cuando se necesita valorar la respuesta del corazón frente al esfuerzo o al ejercicio físico, la prueba de esfuerzo es la opción correcta. 

Desde el ámbito de la fisioterapia, surge la necesidad de evaluar cuál es la adaptación fisiológica del organismo ante el aumento de la carga muscular externa. Para ello, previo a cualquier sesión de fisioterapia, donde se procederá posiblemente al trabajo muscular, es recomendable, conforme a las indicaciones del especialista, realizar esta prueba clínica.

.EN QUÉ CONSISTE LA PRUEBA DE ESFUERZO EN LA FISIOTERAPIA?

La prueba de esfuerzo, llamada también ergometría, consiste en una evaluación física, o examen a la resistencia, que se aplica a través de distintos ejercicios calificados para ello, que procuran pronosticar una posible patología cardiaca o valorar alguna ya diagnosticada.

¿EN QUÉ CASOS SE APLICA?

Se pueden señalar algunas de las principales razones por las que se puede emplear esta evaluación, como son: 

Para detectar una afección coronaria o la angina de pecho, especialmente si se presentan síntomas de dolor torácico, que en algunos casos son asintomáticos mientras el cuerpo se encuentra de reposo, pero reaccionan ante la actividad física.

Medir los efectos del corazón ante algún daño diagnosticado.

Evaluar los efectos de fármacos o dispositivos como marcapasos, recomendados para corregir el trastorno del que se trate.

Valorar la frecuencia del corazón, especialmente si los latidos se perciben de manera irregular.

Revisar las condiciones del corazón ante la existencia de antecedentes de cardiopatías familiares.

Sin embargo, también es un procedimiento idóneo para obtener un diagnóstico de salud deportiva, valorar el estado físico del organismo o si se está en forma. De igual manera, para determinar la capacidad de entrenamiento y de competición, por lo que es usualmente utilizado en la fisioterapia y en la medicina deportiva.

En cualquier caso, es el médico especialista el que determinará la necesidad de acudir a la evaluación cardiológica a través de este examen.

¿CÓMO SE APLICA LA PRUEBA DE ESFUERZO?

Se evalúa a través de un electrocardiograma en conjunto con otros parámetros de valoración. 

Se le colocan al paciente un grupo de parches planos y adhesivos, llamados electrodos, en áreas estratégicas del pecho, para registrar la actividad eléctrica del corazón durante el examen. Luego de ello, se somete al paciente a una serie de ejercicios hasta que se logre el mayor esfuerzo posible o que en apariencia pueda soportar, lo más recomendable es alcanzar el nivel más alto de cansancio o máximo de resistencia.

Estos ejercicios usualmente consisten en subir a un tapiz rodante, caminadoras o una bicicleta estática. Sin embargo, se emplean también los test de campo, que consisten en realizar una prueba funcional en un ambiente similar al deporte practicado, si es por ejemplo natación, futbol o similares.

Los muestreos inician a baja velocidad, generalmente con caminatas y poco a poco, generalmente cada tres minutos, se va aumentando la intensidad del ejercicio, logrando prudencialmente la aceleración del corazón

Se debe ir observando al paciente si refleja algún síntoma de insuficiencia respiratoria, mareo, sudor frío, náuseas o dolor en el pecho. E igualmente durante el desarrollo del ejercicio se va monitoreando la presión arterial.

RECOMENDACIONES PARA SU APLICACIÓN

Cualquier persona que requiera someterse esta prueba, debe cumplir preferiblemente con unos requerimientos médicos previos, como valoración médica preliminar, exponer los síntomas que ha sentido, de ser el caso, y conocer con antelación las contraindicaciones o problemas que puedan surgir con la realización de este examen.

Una vez estando en conocimiento de ello, para que el ejercicio se lleve adecuadamente se sugiere tomar en cuenta los siguientes aspectos:

Usar ropa fresca y cómoda, así como calzados adecuados para la práctica del ejercicio, ideal si son deportivos y que se encuentren correctamente ajustados al pie. Los mismos deben estar debidamente amarrados, todo ello para evitar posibles lesiones o interrumpir el ejercicio.

Constatar con antelación si se requiere suspender algún tratamiento médico que se esté suministrando.

Consumir alimentos ligeros y con un tiempo prudencial antes del ejercicio. 

Evitar las ayunas o bebidas que contengan alcohol o cafeína. 

Evitar realizar actividades físicas que supongan gran esfuerzo al menos 12 horas antes de someterse al examen.

Se sugiere no hacerla en caso de que se ha tenido un infarto de miocardio recientemente, al presentar arritmias cardíacas incontroladas, disección aórtica, discapacidad física o psíquica, insuficiencia cardíaca no estabilizada, entre otras.

¿CADA CUÁNTO TIEMPO SE DEBE HACER ESTA PRUEBA?

Lo ideal es realizarse esta prueba anualmente. Es un tiempo suficiente para valorar el funcionamiento del corazón y detectar posibles anomalías en curso. Sin embargo, en casos especiales, el especialista determinará el momento propicio para hacerlo y tomar las medidas correctivas necesarias oportunamente. 

¿CUÁLES PUEDEN SER LOS RESULTADOS?

Una prueba de esta índole va arrojar resultados relacionados con la frecuencia cardiaca, señalando si es un ritmo constante y uniforme; o anormales, como arritmias, durante el desarrollo de la evaluación que pueden sugerir algún bloqueo en las arterias. El médico determinará en estos casos si se requieren otros exámenes médicos y el tratamiento adecuado. 

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